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Cuando yo tenía tu edad, no me gustaba que dijeran "Cuando yo tenía tu edad". Eso me creaba malestar, como si eso que hacía, pensaba o sentía no fuera válido. Mi presente me era negado, mi modo de ser puesto en duda. Tenía ganas de gritar ¡Déjame vivir!, pero un adulto se impone, entonces me callaba. Tomaba eso como un juicio y no como un consejo. Intentaba afirmarme pero dudando de todo, era susceptible. Buscaba las marcas que quería encontrar por mí mismo. Necesitaba una escucha, comprensión, dulzura, apoyos para hacer elecciones, ayuda para elegir por mí mismo.
No te voy a decir pues "cuándo tenía tu edad", puesto que todavía ahora, miro con ojo suspicaz a los que evocan su pasado como si fuera la panacea. Lo que me interesa concierne más bien a lo que les podrás mostrar a tus hijos cuando tengan tu edad actual. ¿Qué mundo les dejarás? ¿Qué construcción les podrás legar? ¡Lo que importa aquí no es mi pasado sino tu futuro!
Proyectarse en el futuro, imaginar, crear, no pararse en la hipocresía de los que no tienen nada más que inventar, tomar lo mejor de lo que se te ha legado y rechazar sin remordimiento lo que encadena al ser humano; he aquí lo que importa.
Busca por todas partes lo que se ha dicho y hecho de constructivo en este mundo, y al mismo tiempo, escucha en tu interior las palabras que te llevan hacia tus ideales. Observa lo que traba tu libertad y la de los otros. Reflexiona sobre la sociedad actual, sobre su organización, sus valores, sus modelos, sus procedimientos, sus tendencias… y compara con tus ideales.
Tú quieres ser libre… ¡Todo el mundo quiere ser libre! Solamente, algunos, para ser libres, encadenan a los otros. Probablemente tú quieres también que todo el mundo sea libre. ¿Crees que se te hace consumir para hacerte libre? ¿O bien es una ilusión de libertad? ¿A quién benefician las necesidades que se te ponen en la cabeza?
Los que deciden el mundo actual son viejos. ¿Pero qué mundo te ofrecen? Mira a tu alrededor qué modelos te proponen. Los bienes materiales te serán inaccesibles mientras no hayas interpretado su juego, mientras no hayas “demostrado". Te ofrecen un paisaje social hecho de violencia, de corrupción, de falsa democracia, de injusticias, de miserias, de racismo, de intolerancia y de obligaciones, con el fin de perpetuar su bienestar…
¿Es necesario romperlo todo fuera o destruirse a si mismo? ¡Sabes bien que no! Apóyate sobre lo que te parece coherente y no destructor. Pero sobre todo, inventa, crea de nuevo, imagina, atrevete, no tengas miedo ni de equivocarte, ni de fracasar. Sigue los modelos que nacen y no los que mueren.
El mundo cambia rápidamente; mañana, cuando tengas mi edad, puede que ya no lo reconozcas, sin embargo, será eso que tú y tu generación habrán construido o dejado hacer.
No creas que es tu joven edad lo que hace que te sientas perdido; todo el mundo está perdido en el sinsentido actual. Quizás encuentras absurdo este mundo… es absurdo. ¿Pero tú y yo estamos sumergidos en él y ¿que hacemos? Afortunadamente, el fin de una etapa anuncia siempre el comienzo de otra y es a ti, joven, a quién se le ha pasado el relevo.