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El informe de UNICEF “Estado Mundial de la Infancia 2006” recuerda los millones de niños y niñas que viven en medio de la pobreza. Algunos muy visibles, aunque son pocos quienes les prestan atención, y otros totalmente invisibles.
Keabetswe tiene 12 años y vive en Kanye (Botswana). Tiene mirada dura y aparenta seguridad en sí mismo, una fachada tan frágil como la paja. Es huérfano desde donde alcanzan sus recuerdos. Su abuela lo aceptó, junto con su hermano, pero con poco entusiasmo, y por ello permanecía la mayor parte del tiempo en la calle.
Ahora, Keabetswe pasa el tiempo en Bona Lesedi, un centro de día para huérfanos cuyo significado literal en idioma setswana es "Ten esperanza". Sólo en Kanye, hay unos 2.000 huérfanos, resultado directo de la epidemia del VIH/SIDA.
Quizá ésta sería una de las historias menos dramáticas entre los más de 12 millones de niñas y niños que se han quedado sin padres y sin infancia en África Subsahariana a consecuencia del VIH/SIDA.
“Hay que trabajar juntos, porque ninguna ONG o Gobierno podrá hacerlo solo. En el siglo XXI, no es sostenible ni ético un mundo en esta situación”. Consuelo Crespo, presidenta del Comité Español de UNICEF, presentaba así este miércoles el informe “Estado Mundial de la Infancia 2006”.
Globalmente, y respecto al informe del pasado año, ha habido una mejora en los indicadores, excepto los referentes al SIDA. Pero eso no significa un avance, porque, como señala Crespo, “lo que aumenta es la brecha que separa, discrimina y excluye a los niños y niñas más pobres”.
Durante la presentación del informe, la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Leire Pajín, hizo hincapié en la necesidad de cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), establecidos por la ONU para 2015.
“Cumplir estos Objetivos es un deber moral de los Gobiernos, porque salvará a millones de niños y niñas”. Pajín recordó que el Plan Director de Cooperación señala a la infancia como el momento oportuno para quebrar la pobreza.
El informe de UNICEF pone el acento en esa invisibilidad en la que se encuentran millones de niños y niñas, que quedan excluidos de los programas de protección, de los convenios internacionales y de los derechos más básicos.
Pobreza, desigualdad, violencia, el VIH/SIDA son algunas de las causas fundamentales de esa invisibilidad, pero llama la atención que, en el caso de América Latina, sea la discriminación por motivos étnicos y raciales una de las principales causas de esa invisibilidad.
Los datos del informe hablan por sí solos, como que dos de cada cinco personas que viven en la extrema pobreza en Latinoamérica son menores, y los más perjudicados son indígenas y afrodescendientes.
Y hasta datos que pudiesen parecer anecdóticos esconden una dura realidad. En Haití, los trabajadores domésticos de 15 años son como promedio unos 4 centímetros más cortos de talla y pesan 20 kilos menos que los niños de la misma edad y de la misma zona que no trabajan en el servicio doméstico.
Y muchos otros datos que hablan de daños físicos y psicológicos en el ámbito doméstico, de la realidad diaria de la explotación sexual y económica o de los estragos que el VIH/SIDA está causando en la infancia.

Estado Mundial de la Infancia 2006, informe de UNICEF

Canal Solidario-OneWorld, 2005